Los líderes auténticos aceptan un hecho de la existencia: no se pueden eludir las contradicciones de la vida. Su mente es amplia y tiene espacio para ambigüedades, sentimientos en conflicto e ideas contradictorias.

Manejar la polaridad

El atributo principal es la habilidad de manejar la polaridad: queremos vivir pero debemos morir; ¿cómo dedicarse a la familia y a la carrera?, ¿ser jefe o amigo?, ¿cómo conciliar mis necesidades con las del equipo? Eso no significa dejar de decidir: contratar, despedir y arriesgar son parte del día a día, y la culpa no prueba que la decisión fuera mala.

El caso de El Cairo

Un joven ejecutivo de Amoco recibió una promoción que exigía mudarse a El Cairo. Se lo dijo así a su esposa y ella respondió que se iría con su madre. Terminaron viajando, pero la relación cambió: ella entendió la importancia de la carrera de él, y él se comprometió de nuevo con la familia. Lo importante no fue qué eligieron sino cómo lo hicieron.

Cuatro dimensiones

Los mejores líderes operan en visión, realidad, ética y valor. El desafío es desarrollar las cuatro a la vez; la mayoría domina dos. Aristóteles consideraba el valor la primera virtud humana, porque hace posibles las demás: empieza al enfrentar el hecho de que somos libres.

Autolimitación y transformación

Uno de los problemas graves de la vida es la autolimitación: creamos defensas contra la ansiedad que produce la libertad y renunciamos a nuestro potencial. Para transformarte no basta cambiar lo que piensas o haces: debes cambiar cómo manejas tu voluntad, tus creencias sobre lo que mereces y lo que es posible. Todos tenemos capacidad de ser grandes, limitada solo por cómo eliges, tu decisión y tu persistencia.

Este artículo se basa en el documento original: ¿Cuáles son los atributos de una mente de liderazgo?