Cuando una persona empieza a invertir, es común que concentre todo el dinero disponible en un único instrumento: el que un conocido recomendó, el primero que conoció, o el que en un momento dado tuvo buenos resultados. Esa decisión, aunque cómoda, expone todo el patrimonio al desempeño de una sola cosa, y ese es exactamente el problema que la diversificación busca evitar.

El problema: concentrar el resultado de todo el patrimonio en un solo lugar

Ningún instrumento, por bueno que parezca en un momento dado, está libre de tener un mal desempeño, un problema del emisor, o un cambio en las condiciones que lo rodean. Cuando todo el dinero está en un solo instrumento, cualquiera de esos escenarios afecta el cien por ciento del patrimonio invertido. No es una posibilidad remota, es simplemente cómo funciona cualquier instrumento individual: sube y baja, y a veces falla.

Cómo se ve esto sin diversificar

Sin diversificación, el resultado de toda una estrategia de inversión depende del desempeño de una sola decisión. Si esa decisión resulta acertada, el resultado se ve bien; pero si algo sale mal —el instrumento pierde valor, el emisor no puede cumplir, el sector completo entra en dificultades— no hay nada más en la cartera que compense esa pérdida. La persona descubre, generalmente en el peor momento, que había apostado todo a un solo resultado sin darse cuenta.

Los riesgos de no diversificar

Cómo ayuda repartir el riesgo entre distintos instrumentos

La diversificación no elimina el riesgo, lo distribuye, de forma que ningún evento individual determine por completo el resultado:

Qué buscar al construir una mezcla diversificada

Conclusión

No poner todo el dinero en un solo instrumento no es una regla arbitraria, es una respuesta directa al hecho de que ningún instrumento individual está libre de fallar. Diversificar no garantiza ganar más, garantiza que ningún resultado individual determine por completo el destino del patrimonio.

Actualmente existen muchas alternativas en el mercado para construir una mezcla diversificada, desde instrumentos de deuda hasta instrumentos de participación en empresas, cada uno con su propia relación entre riesgo y rendimiento. Entender esa relación primero es lo que permite decidir, después, si conviene ahorrar o invertir cada porción del patrimonio y en qué proporción.

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