La palabra ética proviene de la íntima relación con la moral, tanto que ambos términos se confunden con frecuencia. Moral y ética comparten significado etimológico, con la diferencia de que la primera deriva del latín (mos) y la segunda del griego (ethos). La ética no prescribe una norma o conducta directamente; su cometido es aclarar qué es lo moral, cómo se fundamenta racionalmente y cómo se aplica a los distintos ámbitos de la vida social.

Aristóteles escribió el primer tratado de ética, la Ética a Nicómaco, basado en la convicción de que todo ser humano busca la felicidad. Los estoicos y los epicúreos propusieron caminos opuestos -virtud con moderación frente a la búsqueda del placer- hasta que Immanuel Kant revolucionó el campo al fundamentar la ética únicamente en el imperativo moral mismo.

La ética se divide en varias ramas: la ética normativa, que clasifica las acciones humanas como adecuadas o inadecuadas; la deontología, la "teoría del deber" que rige los códigos profesionales; y la ética aplicada, que trabaja directamente en campos como la bioética, la ética empresarial o la ética del ciberespacio.

La bioética merece mención aparte: en 1979 los bioeticistas Beauchamp y Childress definieron cuatro principios que hoy rigen toda decisión médica -autonomía (el consentimiento informado del paciente), beneficencia (actuar en su mejor interés), no maleficencia (primum non nocere, no dañar) y justicia (tratar igual a los iguales). Cuando estos principios entran en conflicto, especialmente por la escasez de recursos, es la justicia la que media entre ellos.

Artículo completo, con la historia detallada y los cuatro principios explicados a fondo: chazaro.com/docs/posted/etica.php