El taller arranca con quejas conocidas: «perdí mi celular y ahí tenía todo», «me robaron la cartera, ¿por qué Dios, por qué a mí?». Y en lugar de dar una respuesta, presenta escenas de todos los días para que tú la encuentres.
Escena A: las prisas
Una persona insiste en que es urgente salir y la otra responde «ya voy» una y otra vez. Cuando le preguntan si avisó a donde van, dice que con las prisas no. No tiene el número y tampoco lo tiene guardado en el celular. La urgencia no se preparó.
Escena B: los lentes
«¿Viste mis lentes?», «ayúdame a buscarlos», «¿dónde están?». Tras mucha desesperación, los lentes estaban puestos en la cabeza.
Escena C: «maestra, me están molestando»
Un niño repite que lo molestan y la maestra responde que «si te molestan es porque algo les hiciste». Los demás niños susurran burlas, el niño agredido por fin se voltea y reacciona, justo cuando la maestra mira. Resultado: lo mandan a la dirección como quien «empieza las cosas».
Para pensar
El documento no entrega una conclusión cerrada. Las escenas hacen la pregunta del título: qué partes de lo que te pasa vienen de cómo te preparas, de lo que supones y de lo que cuentas de lo ocurrido, y cuáles de verdad no dependen de ti.
Este artículo se basa en el documento original: ¿Por qué te pasan ciertas cosas?



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