Si vendes un producto o servicio en línea, las promociones digitales no son un extra, son casi un requisito. La mayoría de los compradores hoy busca algún tipo de ahorro antes de comprar, y si no se lo ofreces tú, es muy probable que lo encuentren en otro lado.

Los números respaldan esto

Según datos publicados por Statista, el 59% de los usuarios adultos de internet usa cupones digitales al momento de comprar. Más de la mitad de los compradores busca algún tipo de descuento antes de decidirse, y si dos tiendas ofrecen el mismo producto al mismo precio, la que tiene un cupón visible casi siempre gana.

Las promociones van más allá de los códigos de descuento. Datos citados por Candice Galek, fundadora de Bikini Luxe, muestran que el 44% de quienes reciben un correo promocional terminan haciendo al menos una compra a partir de ese correo. Jonathan Carrol, de Santy Integrated, agrega que las campañas de correo promocional pueden aumentar las ventas hasta un 15%.

Una encuesta de Wanderful Media, publicada en Marketing Land, encontró que el 91% de los compradores había visitado alguna tienda a partir de una promoción en línea —ya fuera un correo o un anuncio digital—, algo mucho más efectivo que un cartel bajo el sol.

Por qué la gente termina yendo a la tienda

Y del otro lado: el 42% de los consumidores decide comprar en línea en cuanto encuentra un mejor precio que en tienda física. Si tu negocio no ofrece ninguna promoción, buena parte de ese 42% simplemente se va con quien sí la ofrece.

Tipos de promociones más comunes

Cupones y códigos de descuento

Códigos que se escanean desde el celular o se ingresan al pagar en línea. Para una parte importante de los compradores, comprar sin buscar antes un cupón simplemente no es una opción.

Puntos de lealtad

El mismo concepto que las tarjetas de recompensas de las tiendas físicas: acumular puntos hoy para una compra futura, lo que además incentiva que el cliente vuelva.

Obsequios y concursos

Un ejemplo conocido: en 2016, la aseguradora Esurance regaló un millón de dólares a quienes mencionaran a la marca en redes sociales durante el Super Bowl. No hace falta ese presupuesto para que la idea funcione —un cupón a cambio de seguir tu página o compartir una publicación puede ser suficiente para empezar.

Otras estrategias comunes incluyen campañas de correo segmentadas, igualación de precios con la competencia, y remates de último momento para mover inventario que no se está vendiendo.

Por dónde empezar

No hace falta lanzar una campaña compleja desde el primer día. Lo más efectivo suele ser empezar con algo simple: un código de descuento dirigido a los clientes que ya tienes, medido con tu propia lista de correo para ver qué tan bien funciona antes de escalarlo. A partir de ahí, ajustar según los resultados reales, no según lo que "debería" funcionar.

Este mismo principio de reducir fricción para el cliente —hacerle más fácil decir que sí— es el mismo que está detrás de elegir bien entre sitio web y aplicación: cada punto de contacto con el cliente, bien pensado, suma.

Este artículo se basa en el documento original: Ventajas de la Publicidad Online