Hidratación y yoga: cuánta agua y cuándo

Leticia Mijares

2 min de lectura

  • agua
  • hidratación
  • yoga

No existe una cifra mágica de agua para practicar yoga. Cómo hidratarte antes, durante y después de clase, y qué señales de tu cuerpo conviene atender.

Beber agua parece lo más sencillo del mundo, pero a la hora de practicar yoga surgen dudas: ¿antes, durante, después?, ¿cuánta? La respuesta honesta es que no hay una cifra única: depende del clima, de la intensidad de la clase, de cuánto sudes y de tu propio cuerpo.

A lo largo del día

La mejor hidratación para una clase empieza horas antes. Tomar agua con regularidad durante el día funciona mejor que beber mucho de golpe justo antes de practicar.

Antes de la clase

Unos sorbos en la hora previa bastan. Evita beber un vaso grande justo antes: con las torsiones y flexiones, el estómago lleno de líquido se siente incómodo.

Durante la clase

En una práctica suave de una hora casi no hace falta beber. Si hace calor, la clase es dinámica o sudas mucho, toma sorbos pequeños en los descansos, sin interrumpir la respiración.

Después de la clase

Repón con agua según tu sed. Si sudaste mucho durante un tiempo prolongado, puede ayudarte acompañarla con una comida que incluya algo de sal natural (por ejemplo, un caldo ligero) en lugar de solo agua.

Señales de que necesitas más líquidos

  • Sed intensa o boca muy seca.
  • Orina de color oscuro.
  • Dolor de cabeza o sensación de mareo durante la práctica.
  • Cansancio fuera de lo habitual.

Si aparecen mareo o confusión, detente, siéntate y bebe despacio.

Un recordatorio

Si tienes una condición médica que limite los líquidos (por ejemplo, de corazón o riñón) o tomas medicamentos que afecten la hidratación, sigue siempre la indicación de tu médico.

Este contenido es informativo y no sustituye la orientación de un profesional de la salud.

Lecturas relacionadas