
El embarazo cambia el cuerpo y la práctica de yoga también debe cambiar. Qué adaptaciones se suelen recomendar y por qué consultar primero con tu médico.
Durante el embarazo el cuerpo cambia: el centro de gravedad se desplaza, las articulaciones se vuelven más laxas y el abdomen ocupa espacio nuevo. Por eso conviene practicar una versión pensada para esta etapa, en lugar de continuar sin cambios con la rutina de siempre.
Primero, consulta
Antes de empezar o continuar con yoga, habla con tu médico o médica, sobre todo si tu embarazo requiere seguimiento especial. Esta guía es general y no sustituye esa indicación.
Adaptaciones que se suelen recomendar
- Evitar el sobrecalentamiento: practica en un lugar fresco y bien ventilado.
- Torsiones abiertas: gira desde la parte alta de la espalda, sin comprimir el abdomen.
- Dar espacio al abdomen en las flexiones: separa las rodillas o usa soportes.
- Cambiar las posturas boca abajo y limitar las que exigen mucho esfuerzo abdominal o saltos.
- Cuidar el tiempo boca arriba conforme avanza el embarazo: pregunta a tu médico cuál es la mejor posición para ti.
- Usar soportes: cojines, bloques y la pared dan estabilidad.
Lo que sí suma
La respiración lenta, el trabajo suave de piernas y suelo pélvico, las posturas de apertura y la relajación guiada pueden ser un buen espacio para conectar contigo. Muchas mujeres valoran sobre todo la comunidad de una clase donde todas viven algo parecido.
Cómo elegir una clase
Pregunta por la formación y la experiencia de quien imparte la clase prenatal, por el tamaño del grupo y por las adaptaciones que ofrece. Si algo te resulta incómodo, tienes todo el derecho de pausar.
Señales para detenerte
Mareo, dolor, falta de aire fuera de lo normal, contracciones o cualquier sangrado: detén la práctica y consulta de inmediato con tu médico.
Este contenido es informativo y no sustituye la orientación de un profesional de la salud.
